lunes, 27 de julio de 2020

Latido de tarde.




Este latido de luz
me trae la tarde,
para caminarte
asperjada de flores dormidas
en un sueño de castaños.
Inmenso patio perfumado,
de barrio recién bañado
en el verano,
de vermut en dialectos
a puerta abierta.
Te ocupaban de sillas
tranquilizando los calores
sin ventanas, te barrían
las penas oscuras,
el áureo marchito de las hojas.
Te visitaban mascaritas infantiles,
canturreos de carnavales infinitos,
rayuelas y rondas,
el campeón de tenenti.
Apresurados pasos de los amantes
se envolvían en tu noche,
cansancios arrastrados
que amanecían al trabajo,
corridas desaparecían
de los que nada callaban.
Regada de lágrima
de la madre sin hijo,
y el porrazo que me di en bicicleta.
Ahora, más enjuta en la distancia
das testimonio de los que te vivieron.
Sos mí vereda, pero
también de ellos…
Brillante y pálida
con el color del tiempo.


domingo, 26 de julio de 2020

Quebranto



Me quiebra la mañana,
el pecho, pesado,
donde viven las piedras
que no acarició el agua.
Aprieta la ausencia
el nervio de mi hombro
que no carga recuerdos.
Camina serpenteante
mi abdomen sobre el tuyo
desmontando nocturnos,
cristales rotos de mi cielo.
El pecho, amplio,
donde viven las ranas
que no callan su canto,
dibujan palabras, lápices sonoros
que acompañan el coro de batracios,
hunden mi pecho en un charco,
donde todos las manos se enjuagan,
traga un universo de espejos.
Dibujo palabras mínimas,
bichos bolitas amenazados,
que no saben volar.