martes, 10 de marzo de 2020

El viaje.


Viajo con los minutos
cargados de memoria,
del río que dibuja venas
en la piedra.
No llamo al recuerdo
porque nada olvido,
lo mal que jugamos
las fichas perdidas,
no olvidos pagar.
Pago con ausencias
de mi padre muerto.
del amigo que no despedí,
del útero duro,
del amante asfixiado.
Viajo con la sangre
herida de memoria
de la nicotina
que quema la boca.
Me muevo con el silbido
de la lavanda,
porque soy mujer que no recuerda
morder la tierra fría.

Cóndor de Potrerillos.


Interrumpía el intenso cielo
capturaba el tiempo entre sus alas abiertas
el viento lo sostenía rapaz
y bailaba caracoles suspendidos.
Inmensamente pequeño en esta montaña
desenterraba la muerte con su vuelo.
Acá, las margaritas recién regadas
miran al cielo
siento que,
minúsculas,
como yo,
nos arrancaríamos a volar.

Parches.



Me cuesta enhebrar la aguja
todos los tiempos pasaron por mis ojos
y el frío endureció mis manos.
Todos los días
debo cocer mi cuerpo
con hilos transparentes,
con hilos de colores.
A veces, me pide que lo borde
y yo no lo sé hacer.
Lo emparcho con liencillo,
con seda, terciopelo,
con retazos gastados.
En ocasiones rasgo y quito algo
para poner lo nuevo.
A veces, mi cuerpo me pide cosas que,
no entiendo.


Peregrina

Cuando hay luna
me enjuago los pies
con la sombra
para pisar el rocío.
Cuando no hay luna
recorro la tristeza de la lágrima
que nace sabiendo de su próxima muerte.

Cuando hay luna
sirvo veinte copas con el mejor vino
en la mesa sin mantel
y todas las ranas saltan a mi alrededor
enseñándome a reir tu nombre.
Cuando no hay luna
los árboles de luto muerden,
arañan, las ventanillas de mi viaje
porque no todos mis caminos van a Roma.

Cuando hay luna
me peinan miles de caracoles juguetones,
el espejo me desviste la vergüenza 
y mi cuerpo canta
entre sus manos olorosas a jabón.
Cuando no hay luna
hago que cocino,
anudo pañuelos,
cierro los cajones para que no escapen,
diabólicos pensamientos
que hacen feroces carnavales en mi pecho
y duermen la chicha acá, en mi nuca.

Cuando hay luna 
soy peregrina de la locura,
la mujer que se enreda en tu sábana,
soy la madre que canta nanas,
soy pasajera en colectivos de otros mundos,
soy la mujer con las solapas abiertas
a todos los besos.