viernes, 15 de julio de 2022

Los once nombres de la luna. (Émulo)

 

1-

Cielo naranja de madrugada.

2-

Golpe de metal en el yunque.

3-

Canto de mujeres en celo y

un hombre ciego.

4-

El susurro entre las hojas de parra.

5-

Espejo de nuestros agujeros.

6-

Vino rojo en las copas,

en la mesa de verano.

7-

El surco de tus párpados,

dormidos.

8-

La conquista,

del arco de Apolo.

9-

El vaivén del agua

que acuna nacimientos.

10-

El agua que enjuaga

los pies del peregrino en lo oscuro.

11-

La excusa de la locura

y la cordura.

Un punto de encuentro.

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Secreto.

 

Me hacías tanto bien. En cada abrazo sentía que el aire ya no era mío, la piel era otra. Era solo entregarme a la seguridad de tu olor que se dormía en el hueco de mi cuello.

Me hacías tanto bien. Algo más fuerte que yo, me detenía en la respiración profunda, vulnerable al mínimo roce de tu cuerpo.

No era ni siquiera yo, sino un creciente agujero negro que todo lo devoraba.

Me hacías tanto bien, me abandonaba a tu voz con mi nombre, para guardarla siempre, con la intención de soñarte y llamarte en silencio.

Me hacías tanto bien. En secreto, en silencio, solo para mí. Nadie más podía entender el dulce ardor y ese vacío lleno de vos en el vientre cuando tus labios se hacían míos.

Me hacías tanto bien. Esperarte y encontrarte. Mirarte inquieta y callada cuando me mirabas,  queriendo besarte los ojos para que no me olvides.

Me hacías tanto bien. Dejaba que mi mano se acomodara a la tuya y caminaran juntas. Que tus dedos jugaran a casi una caricia disimulada, donde había encontrado un lugar que encajaba perfecto para quedarme…

Me hacías tanto bien que solo me queda negarte.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Lala.

 

Entran frescas tus manos,

de Irlanda redonda,

en la masa inquieta

para envolver el sabor

melancólico, del pan.

Así, esperábamos el mediodía.

 

Tus ojos de agua,

descansan sobre el mantel,

el movimiento azul

de la distancia.

 

Tu cuerpo de rapsodia,

se mueve en la blandura de la tarde,

sobre el tango que sentencia:

…él ya no va a volver…

 

Se te trepaba la noche,

por el pecho,

un dolor obscuro insolente.

Y las luces cantoras de los bichos

hacen descansar sus nanas,

en tu almohada, ahora quieta.

lunes, 26 de octubre de 2020

Hermano.

¡Cuidate hermano!

¡Cuidate de la palabra quebrada en tus oídos

cuidate que no te quiebre la palabra!

¡Cuidate de los pasos que tienen tu huella

y de las huellas que dejaron tus pasos!

¡ Cuidate del hermano sin sangre

ese, hace sangrar todas las hermandades!

¡ Cuidate de este viento del monte,

que se lleva tus sueños de atardecer,

que naufraga tu tinta!

¡ Cuidate hermano de tu cuerpo cansado,

del cansancio del latido!

¡ Cuidate del que le diste de comer

ahora come tus entrañas,

y se regocija sobre tu mármol!

¡ Cuidate hermano ,en tu vuelo,

el cielo es todo tuyo!



sábado, 12 de septiembre de 2020

Margen

 


   En la orilla, en el borde, 

entre la temperatura del líquido

y la punzante piedra.

Entre la luz nacida, cansada

que grita

y la verde niebla de la sombra,

no logro atravesar la distancia,

como un camino marchito,

algo que se dejó en la mesa

y se durmió.

   Una rama seca se lamenta,

un mármol quebrado,

como el florero vacío pestilente 

y el cenicero atiborrado de lágrimas.

   No atraviesa el cuerpo,

el tiempo se muere en el aire,

la voz no hace eco en la pared,

como esperar domesticar un curvo.

Saltan los dados desnudos de suerte,

se visten de olvido las macetas rotas

cuando las bocas desaparecen del universo,

y los platos servidos se enfrían

cuando hay olor a brasas gastadas.

Pero, a veces corro la niebla.

   Ciega la luna

nadie vela los besos,

como el timbre que nadie atiende

pero, todavía llegan cartas.



   

lunes, 27 de julio de 2020

Latido de tarde.




Este latido de luz
me trae la tarde,
para caminarte
asperjada de flores dormidas
en un sueño de castaños.
Inmenso patio perfumado,
de barrio recién bañado
en el verano,
de vermut en dialectos
a puerta abierta.
Te ocupaban de sillas
tranquilizando los calores
sin ventanas, te barrían
las penas oscuras,
el áureo marchito de las hojas.
Te visitaban mascaritas infantiles,
canturreos de carnavales infinitos,
rayuelas y rondas,
el campeón de tenenti.
Apresurados pasos de los amantes
se envolvían en tu noche,
cansancios arrastrados
que amanecían al trabajo,
corridas desaparecían
de los que nada callaban.
Regada de lágrima
de la madre sin hijo,
y el porrazo que me di en bicicleta.
Ahora, más enjuta en la distancia
das testimonio de los que te vivieron.
Sos mí vereda, pero
también de ellos…
Brillante y pálida
con el color del tiempo.


domingo, 26 de julio de 2020

Quebranto



Me quiebra la mañana,
el pecho, pesado,
donde viven las piedras
que no acarició el agua.
Aprieta la ausencia
el nervio de mi hombro
que no carga recuerdos.
Camina serpenteante
mi abdomen sobre el tuyo
desmontando nocturnos,
cristales rotos de mi cielo.
El pecho, amplio,
donde viven las ranas
que no callan su canto,
dibujan palabras, lápices sonoros
que acompañan el coro de batracios,
hunden mi pecho en un charco,
donde todos las manos se enjuagan,
traga un universo de espejos.
Dibujo palabras mínimas,
bichos bolitas amenazados,
que no saben volar.