domingo, 26 de julio de 2020

Quebranto



Me quiebra la mañana,
el pecho, pesado,
donde viven las piedras
que no acarició el agua.
Aprieta la ausencia
el nervio de mi hombro
que no carga recuerdos.
Camina serpenteante
mi abdomen sobre el tuyo
desmontando nocturnos,
cristales rotos de mi cielo.
El pecho, amplio,
donde viven las ranas
que no callan su canto,
dibujan palabras, lápices sonoros
que acompañan el coro de batracios,
hunden mi pecho en un charco,
donde todos las manos se enjuagan,
traga un universo de espejos.
Dibujo palabras mínimas,
bichos bolitas amenazados,
que no saben volar. 








No hay comentarios:

Publicar un comentario