martes, 27 de agosto de 2019

Vos.


Solo vos,
a la intemperie conocías los vientos de mi cuerpo.
Solo vos,
en la distancia caminabas mis curvas adormecidas.
Solo vos,
en la extrañeza cerrabas mis ojos antiguos.
Solo vos,
en la templanza irrumpías mis sentires de almendros,
en la tormenta arengabas mis caricias de niña,
en la orilla alunizabas en mi boca.

viernes, 23 de agosto de 2019

Pequeña muerte.


Su boca de pájaros derretidos,
su boca de sed jadeante de promesas,
su boca, buceaba las costas y acantilados,
su boca de licores fríos en la lengua,
encallaba.
Sus manos fuertes de manzano
como lavandas en el frío.
sus manos maceraban los olores
sus manos, nubes de azúcar
en mi pecho.
Relámpagos de palomas irrumpen
en su vertiginoso aliento de fogata,
con cada movimiento de olas que abanican
mis caderas de caminos inquietos.
Sus piernas trepadoras de glicinas y cintura,
sus piernas de cantos rodados,
sus piernas, anidan en las mías,
me sostienen.
Su cuerpo de pentagrama en la hondura,
su cuerpo libando la colmena,
su cuerpo de tango y humedales,
muere en mí.

jueves, 22 de agosto de 2019

Momentos del agua.


Es un día descansado adormecido en el agua,
agua de acequia fresca lava mis cienes.
La realidad me transita los ojos
la edad que las manos ni las lámparas detienen,
mis monstruos crecen de lo conocido,
de un penoso sepulcro que las algas marchitan.
Un interminable compás desafinado
de parloteos desvencijados como recuerdos del mar,
poseyendo la duración del instante, de huellas borrosas
que no mordisquean las olas.

Compartido.


Casualmente, ibas con tu derecha
al bolsillo oculto
de tu bolso inquieto.
Sacabas la cajita oscura,
cigarrillos mentolados de diez.
En tu casa, estaba prohibido fumar.
Morosa, tu blanda mano
llevaba el vicio a tus labios,
prendías el fuego.
Suspendida,
en la conversación con los otros,
tu boca hacía arder un silencio.
Encontrabas mi mirada,
a la vista de los otros
hacías la entrega
de tu obsceno cigarrillo.
Mis labios recibían la ofrenda,
cómplices, transgresores,
de un secreto.