Viajo
con los minutos
cargados
de memoria,
del
río que dibuja venas
en
la piedra.
No
llamo al recuerdo
porque
nada olvido,
lo
mal que jugamos
las
fichas perdidas,
no
olvidos pagar.
Pago
con ausencias
de
mi padre muerto.
del
amigo que no despedí,
del
útero duro,
del
amante asfixiado.
Viajo
con la sangre
herida
de memoria
de
la nicotina
que
quema la boca.
Me
muevo con el silbido
de
la lavanda,
porque
soy mujer que no recuerda
morder
la tierra fría.
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