Vuelvo a nacer de las ventanas de los vientos,
creo estar dormida en el sueño que quiero,
donde el espacio es de azúcar acre,
donde es blando el lugar que invado.
Vuelvo a creer en desdibujar el camino,
creo en desatar los cordones del tiempo,
donde los cantares de la muerte son cocodrilos,
donde la mano marchita hace nuevas olas.
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