Interrumpía
el intenso cielo
capturaba
el tiempo entre sus alas abiertas
el
viento lo sostenía rapaz
y
bailaba caracoles suspendidos.
Inmensamente
pequeño en esta montaña
desenterraba
la muerte con su vuelo.
Acá,
las margaritas recién regadas
miran
al cielo
siento
que,
minúsculas,
como
yo,
nos
arrancaríamos a volar.
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