miércoles, 19 de junio de 2019

Sopa de nona.


La sopa nos esperaba a todos,
servida en la porcelana
en el medio del mesón.
Tenía el aroma de la verdura
entre sus manos de trabajo.
Humeaba en mi idioma.
Me inundaba la boca con su mar.
El ámbar se quebraba,
con los remolinos de queso,
caprichosos de la noche fría.

Componía cansonetas
para  alimentar mi substancia,
liberando mi suspiro de albahaca.
                        Con la próxima cucharada,
                        nada volvía a ser.


No hay comentarios:

Publicar un comentario